No me canso de compartir este texto de Gogol. Lo leí por primera vez hace algo más de diez años, en un momento de mi vida en el que era especialmente sensible hacia las enormes llanuras esteeuropeas, y me cautivó.
¿Conocen ustedes la noche
de Ucrania? En mitad del cielo se alza la luna: la inmensidad del firmamento se
ha dilatado más aún, y es infinita; se inflama y respira. La tierra está
anegada en una luz argéntea, el aire maravilloso sabe a frescura y languidez, y
lleva consigo un océano de perfumes. ¡Noche divina! Los bosques se han
desprendido de sus enormes sombras. Los lagos están callados y tristes. Los
árboles tienden temerosamente sus raíces hacia el frío del pozo; a ratos
murmuran sus hojas, irritándose cuando un hermoso donjuán – el viento nocturno
– las besa. El paisaje duerme. Arriba todo respira, todo es triunfal. El alma
tiene una sensación de infinito y de maravilla; multitud de apariciones
plateadas surgen de sus profundidades. ¡Noche divina! Todo resucita: bosque,
lago, estepa. El ruiseñor ucraniano vierte su majestuoso canto, diríase que
hasta la luna lo escucha en mitad del cielo… Como hechizada, duerme la aldea.
Nicolai Gogol: La Noche de Mayo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario