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domingo, 17 de diciembre de 2023

LA EDUCACIÓN NO PUEDE ALIMENTARSE DE SÍ MISMA


 Hace algún tiempo leí a un responsable de un MAES (Máster en Educación Secundaria, obligatorio para trabajar en la Educación pública) quejarse de que, por mucho que intentaran que su alumnado se cuestionara sus concepciones sobre el aprendizaje (ya sabéis, memorístico versus significativo y todo eso), apenas lo conseguían. Jóvenes de veintipocos años, con educación superior y todo el ímpetu que se supone a esa edad, resultaban de lo más tradicionalistas a la hora de analizar cómo debería ser el aprendizaje de nuestros niños y adolescentes. Al preguntarse por las razones de esta mentalidad – dejo a un lado, por el momento, lo que tenga o no de acertada – la atribuía a una poderosísima fuente de ideas previas: su propia experiencia como alumnos de Primaria, Secundaria, Bachillerato, etc.

Creo que, en lo esencial, esta persona tenía razón. Repito que no me voy a enzarzar en una discusión sobre cómo se aprende, ni, mucho menos, cómo debe plantearse su trabajo el profesorado. Me interesan las ideas previas, la concepción del mundo – o de una parte de él – que todas las personas tenemos. Si nuestras ideas están enraizadas en algo tan inconsciente como lo que hemos vivido desde muy niños, mal vamos a hacerlas conscientes, y, por tanto, mucho menos podremos someterlas a crítica. Nuestras primeras etapas vitales están teñidas de afectividad (la racionalidad llega después) y ¿cómo vamos a ir contra nuestros afectos? Esto explicaría, entre otros fenómenos, por qué la Iglesia se aferra con fuerza a ocuparse de la educación de niños y adolescentes.

Sin embargo, lo que si es posible para este público (jóvenes universitarios veinteañeros, estudiantes del MAES) es cuestionar con argumentos o pseudoargumentos lo que vienen a “enseñarles” algunos profesores de este máster.  En algunos casos, estos últimos adoptan un papel de “predicadores” de una buena nueva pedagógica, lo que justifica, por supuesto, la reacción: “¿Este/a me viene ahora con estas chorradas, a mi que llevo 20 años de estudiante, me va a decir cómo hay que enseñar?” En otras ocasiones, el alumnado (el profesorado de Secundaria mañana) se remite a argumentos de sentido común (“los insectos siempre han tenido seis patas : yo te lo digo y tú me lo cuentas después”), ad hominem (“este será un desertor de la tiza”) o incluso recurre a conspiranoias (“la secta de los pedagogos se ha apoderado del Ministerio/Consejería”). Casi cualquier cosa vale antes que admitir que unos supuestos advenedizos nos digan cómo tenemos que enseñar.

Esto tiene mala solución. Recordemos que costó varios siglos sustituir la Física del sentido común por la de Galileo y Newton, y tampoco estoy seguro de que el paralelismo sea completamente válido. En cualquier caso, hay algunos hechos que están muy apoyados en evidencias. Por ejemplo, que nuestros estudiantes no aprenden, ni mucho menos, lo que los documentos oficiales dicen que deben aprender. Claro que, al ser la educación un fenómeno multifactorial, cada actor educativo (administraciones, profesorado, familias, alumnado, etc.) puede cargar en otros actores la responsabilidad de los malos resultados. Lo que no es de recibo es que la educación se alimente de sí misma, también en sus resultados negativos. Urge hacer una reconstrucción racional del proceso educativo y llevarla a las aulas. Pero no va a hacerse.

Rubén Nieto.

sábado, 29 de junio de 2019

APRENDIENDO A CAMBIAR EL MUNDO ENTRE TODAS - 4

Hace seis años, en el marco de otra asignatura, llevé a cabo por primera vez esta experiencia con alumnado de 1º de Bachillerato (16-17 años). Durante los cursos siguientes ha habido cambios en el currículo, en el perfil de mi alumnado y en el contexto sociocultural en el que nos desenvolvemos. He tenido que metabolizar todo ello, junto con las experiencias educativas desarrolladas en este intervalo, hasta decidirme a poner en práctica nuevamente esta actividad. Los motivos que me impulsaron a hacerla seis años atrás siguen siendo igual o más válidos, así que reproduzco lo que entonces escribí: 

En esos días debatimos en clase la importancia de la investigación encaminada a prevenir y curar enfermedades como la malaria, leishmaniasis, kala-azar, etc. También discutíamos el conflictivo asunto de las patentes que grandes multinacionales farmacéuticas detentan y la posible oportunidad de liberarlas para que tratamientos como los antirretrovirales contra el SIDA estén al alcance de todo el mundo. Los propios alumnos se documentaron, formularon argumentos a favor y en contra de las distintas opciones, y las debatieron ampliamente. Como veis, una asignatura peligrosa. 
Pues bien, durante el desarrollo de esta actividad pude constatar algo que no era nuevo para mí, pero que en esta ocasión se presentaba ante mis ojos con especial intensidad. Me refiero al hecho de que la totalidad de mis estudiantes mostraban un total y escandaloso desconocimiento de lo que son los poderes públicos, la Administración a sus distintos niveles, y la diferencia entre ésta, las empresas privadas y los colectivos ciudadanos. Llegaban al extremo de exigirle a una asociación de vecinos lo que debería ser competencia de un ministerio, al ministerio o consejería lo propio de una empresa privada, y a ésta lo que habitualmente hace una ONG. Todas las instancias que acabo de mencionar eran vistas como parte de la misma vaga nebulosa que planea sobre sus cabezas y que podrían haber descrito como “los que mandan”, “los que tienen el dinero”, o, simplemente, “los de arriba”.
 No es que este desconocimiento del mundo que les rodea me resultara nuevo. Llevo demasiados años en la enseñanza como para no conocer la mentalidad y grado de conciencia social del alumnado con el que trabajo. Sin embargo, esta vez había unas circunstancias que lo hacían especialmente llamativo. El grupo en cuestión estaba formado por jóvenes de unos 17 años, de un entorno urbano, en su mayoría hijos de funcionarios, pequeños comerciantes, técnicos especializados, etc. Además, casi todos son buenos estudiantes, están familiarizados con las nuevas tecnologías, han salido más de una vez al extranjero (participan en el programa bilingüe inglés-español de mi centro) y, lo que quizá sea más importante, tienen unas elevadas expectativas profesionales. En definitiva, lo que yo creía percibir en esos días es que estos futuros médicos, ingenieros, periodistas, enfermeros, profesores, traductores, etc. no distinguían una ONG de un Ministerio, no sabían qué puede esperarse de cada una de estas entidades y - peor aún – ni se les pasaba por la cabeza la posibilidad de agruparse en alguna asociación y  trabajar colectivamente para mejorar cualquier aspecto de nuestra vida. 

 En estos años son muchas las ocasiones en las que he desarrollado simulaciones y juegos de rol con mi alumnado. Durante este tiempo, he estado expuesto, como todo docente, a un continuo bombardeo de exhortaciones a educar en la “cultura emprendedora”, término de incierto significado, pero que parece asociarse a “empresario – competitivo - individualista – buscador de éxito personal”. La última granizada la he recibido de la Consejería de Educación, en forma de instrucciones para el próximo curso, que ya he comentado en las redes recientemente. Pues bien, una vez más he decidido llevar a la práctica mi particular interpretación del “espíritu emprendedor”, y me he embarcado con mis estudiantes de Cultura Científica en el diseño y creación simulada de tres ONGs.
 CONTINUARÁ.

domingo, 5 de julio de 2015

APRENDIENDO A CAMBIAR EL MUNDO ENTRE TODOS

Los motivos que me impulsaron a emprender este nuevo proyecto son muy similares a los que expuse en otros blogs y redes hace dos años. Como dije entonces, constato una y otra vez que la práctica totalidad de mis estudiantes muestra un total  desconocimiento de lo que son los poderes públicos, la Administración a sus distintos niveles, y la diferencia entre ésta, las empresas privadas y los colectivos ciudadanos. Llegan al extremo de exigirle a una asociación de vecinos lo que debería ser competencia de un ministerio, al ministerio o consejería lo propio de una empresa privada, y a ésta lo que habitualmente hace una ONG. Todas las instancias que acabo de mencionar suelen ser vistas como parte de la misma vaga nebulosa que planea sobre sus cabezas y que podrían describir como “los que mandan”, “los que tienen el dinero”, o, simplemente, “los de arriba".

martes, 9 de junio de 2015

APRENDIZAJE BASADO EN PROYECTOS VS INSTRUCCIÓN DIRECTA



En esta entrada intentaré cumplir una de las tareas propuestas en  #ABPmooc_INTEF  enumerando lo que, a mi juicio, son las ventajas e inconvenientes de estos dos modelos de aprendizaje.
Debo advertir, sin embargo, que presento los dos modelos en sus rasgos ideales, químicamente puros, que raras veces se aproximarán a situaciones reales. La realidad, en didáctica como en otros aspectos de la vida, suele estar pintada en una amplia gama de grises, de modo que frecuentemente encontraremos aulas, profesores, proyectos educativos, etc. que, aun pudiendo encuadrarse en uno de estos dos modelos, contienen también rasgos del otro. Sin embargo, entiendo que la comparación entre ambos es útil para empezar a comprender sus virtualidades.
Quienes lean esta entrada detectarán fácilmente cuál es mi favorito y por qué, lo que no significa que con el otro no se aprenda nada, ni que, en determinadas circunstancias, no haya otra opción que desempeñarse en el marco del otro modelo.

INSTRUCCIÓN  DIRECTA

Ventajas:

·         Al ser el modelo que muy mayoritariamente, ha alimentado nuestro propio aprendizaje como profesores, nos proporciona la seguridad que dan las cosas bien conocidas.

·         La organización escolar (horarios, mobiliario,disposición de las aulas, material, etc.) está constituida sobre el supuesto implícito de que practicamos este modelo, lo que facilita mucho nuestra tarea diaria.

·         Permite desarrollar más fácilmente (aunque esto sería discutible) los curricula oficiales.

Inconvenientes:

·         Suele producir un aprendizaje menos significativo y relevante, por diversas causas que no podemos ni siquiera resumir aquí.

·         Pone en juego pocas fuentes de información (un libro de texto, algún video, …), con lo que proporciona al alumnado pocas oportunidades de contrastar, elaborar, sintetizar, evaluar, etc. distintas  informaciones y, en consecuencia, de construir conocimientos.

·         Genera una red de interacciones bastante pobre, centrada sobre todo en la relación jerárquica profesor – alumno, en la que la información y las propuestas de actividad fluyen unidireccionalmente.

·         Implica un modelo de aprendizaje individualista y, a menudo, competitivo, contrario a los valores de cooperación y solidaridad.

·         Como consecuencia de los anteriores rasgos, dificulta la atención a la diversidad de intereses, capacidades, situaciones personales, etc. del alumnado.

·         Imposibilita o, al menos, dificulta, el desarrollo en el alumnado de una mentalidad crítica, habituada a contrastar y evaluar mensajes e informaciones de cualquier procedencia, antes de asumirlos.

 

APRENDIZAJE  BASADO  EN  PROYECTOS

Ventajas:

·         Suele entrañar un mayor grado de aprendizaje significativo y relevante, al articular las distintas tareas como medios para lograr un objetivo previamente discutido, asumido y compartido.

·         Utiliza una gran variedad de recursos informativos, personales, etc., para acometer múltiples tareas organizadas y secuenciadas para lograr el objetivo propuesto. Los libros, textos, videos, aparatos, entrevistas, incluso las explicaciones, ya no son fines en si mismos (material que hay que aprender sin más) sino medios para aproximarse a un objetivo previamente definido. Esto permite producir múltiples situaciones de aprendizaje que facilitan la construcción de conocimiento por parte del alumnado.

·         Genera una red de interacciones densa y más horizontal: alumnado-alumnado, alumnado-profesorado e incluso con elementos exteriores como familias, vecindario, personas del entorno, profesionales, etc. Esto enriquece notablemente las posibilidades de aprendizaje.

·         Facilita enormemente el uso de estrategias de aprendizaje cooperativo, y, en consecuencia, el desarrollo por el alumnado de valores de solidaridad y cooperación. Asimismo mejora las competencias comunicativas y la capacidad para desarrollar interacciones sociales diversificadas y enriquecedoras.

·         Posibilita una mejor atención a la diversidad de intereses, capacidades, situaciones personales, etc., del alumnado.

·         Facilita la interdisciplinariedad y el trabajo en equipo del profesorado.

·         Favorece el desarrollo en el alumnado de un pensamiento crítico, capaz de evaluar mediante procedimientos racionales las distintas informaciones recibidas de su entorno, generar y procesar informaciones de todo tipo, y comunicarlas utilizando diversos códigos y lenguajes.

Inconvenientes:

·         Choca con la organización escolar habitual: aulas, mobiliario, horarios, etc. Obliga a resolver muchos pequeños problemas que, al acumularse, producen desgaste en el profesorado.

·         Requiere, por parte del profesorado, ciertas habilidades organizativas, conocimientos de dinámica de grupos, etc., así como un dominio en profundidad de su materia y las relaciones de ésta con otras más o menos próximas. Esto puede hacer más difícil su tarea, sobre todo al principio.

·         Es posible que trabajando con ABP se reduzca la extensión de los contenidos abarcados. Esta es una de las causa que a veces puede generar incomprensión por parte de otros miembros de la comunidad educativa: otros profesores, alumnos, padres y madres, etc.

·         El profesorado no está generalmente habituado a trabajar en equipo y de manera interdisciplinar. Por este motivo, si un profesor intenta implementar ABP en sus cursos, es importante que cuente con la colaboración de otros colegas, a ser posible de su misma escuela. De no ser posible (cosa frecuente, por lo que acabo de exponer), las dificultades se multiplicarán.

 

Una revisión rápida de esta lista de ventajas e inconvenientes puede hacernos pensar que la balanza se inclina claramente del lado del ABP. Sin embargo, esto no significa que no haya que tener en cuenta los inconvenientes mencionados, que pueden hacer más difícil el avance en esta estimulante manera de entender y practicar la enseñanza.