viernes, 1 de noviembre de 2024

SOBRE LA DANA EN LEVANTE

 


 Algunas precisiones sobre la DANA que ha asolado Valencia:

1. Se trata de un fenómeno natural, pero cuya frecuencia y, probablemente, intensidad, aumenta si las moléculas gaseosas que forman la atmósfera disponen de más energía cinética. Esto es lo que sucedería en un escenario de calentamiento global.

2. De acuerdo con la Teoría de Riesgos, los daños que puede producir  dependen del producto (que no suma) de tres factores:

- Peligrosidad: la intensidad y frecuencia del fenómeno natural. Hay muchas maneras de medir la primera, dependiendo del fenómeno. En cuanto a la segunda, en su cálculo se utiliza el “período de retorno”, que es el tiempo promedio que media entre dos ocurrencias sucesivas en el pasado.

- Exposición: una medida del total de personas, bienes materiales, ecosistemas, etc. que pueden ser afectados por este fenómeno en un episodio determinado. Es la razón de que un seísmo de máxima intensidad en la Antártida sea mucho menos destructivo que uno la mitad de intenso con epicentro en Tokio.

- Vulnerabilidad. Este factor mide la sensibilidad o la capacidad de respuesta de los grupos humanos y bienes materiales ante el fenómeno de que se trate. Explica que, por ejemplo,  a igualdad de los demás factores, un terremoto en California sea menos dañino que otro en Haití.

3. Si aplicamos el punto anterior (no os canso con referencias bibliográficas; las hay a montones) al evento de la reciente DANA, es fácil deducir que en la Península la exposición es mayor que nunca, y la vulnerabilidad debería ser mucho menor si las cosas se hicieran bien, lo que, al parecer, no sucede.

En cuanto a la peligrosidad, se trata de un fenómeno hasta ahora poco frecuente, pero hay indicios de que el calentamiento global puede estar aumentando la frecuencia con la que se dan eventos de este tipo o parecidos. Sé que esto merece una discusión - en el sentido científico del término – amplia y sosegada. Espero que la podamos celebrar.

4. Mucho cuidado con las comparaciones, sean cuales sean sus resultados. En el Neolítico es lógico que un grupo humano se asentara a orillas de un río; hace dos siglos, también. Actualmente, hemos acumulado mucho conocimiento sobre la naturaleza y la sociedad, así que debemos exigirnos mucho más. El clima planetario y regional ha experimentado importantes cambios, como la Pequeña Edad del Hielo, pero nunca en toda nuestra historia ha habido 500 millones de seres humanos – como tú y como yo – viviendo al nivel del mar, y teniendo que emigrar, con su vaca y sus cuatro gallinas, porque se les saliniza su pequeño arrozal.

5. Por último - de momento - es indignante que, casi simultáneamente, los jerarcas de nuestro sistema educativo hayan decidido eliminar  las asignaturas que en nuestro currículo escolar abordan esta problemática desde un punto de vista científico y racional, ayudando a crear una ciudadanía responsable y crítica en cuestiones que, como los riesgos naturales, nos afectan profundamente.